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Periodismo | Conservar la privacidad en Internet

Alejandra G.N. | S.C. de Tenerife

Chica navegando por la red
© Pixabay
Los periodistas han de proteger a sus fuentes. En la era de las redes sociales y la conexión continúa tenemos un nuevo reto. Vigilar que nuestros contactos mantengan su privacidad es más complicado de lo que pudiera parecer. No basta con no hablar a nadie de nuestras investigaciones, en nuestras conexiones a Internet dejamos un rastro del que podemos no ser conscientes.

Marta Peirano en “El pequeño libro rojo del activista en red” nos recuerda que la privacidad en línea depende de muchos factores. Solo con conectarnos a una wifi pública de un centro comercial ya estamos exponiéndonos. También si utilizamos dispositivos o programas no actualizados (de ahí que siempre se recuerde la importancia de las actualizaciones). Aunque hay muchísimas más formas de exponernos: Google y Facebook suelen estar muy pendiente de toda nuestra actividad.

“La falta de recursos en intrínseca al medio: ¿cuántos periódicos invitan a sus empleados a talleres de seguridad informática?, ¿qué facultades incluyen clases de ciberseguridad y protección de las comunicaciones?, ¿cuántas cabeceras tienen a expertos de seguridad en plantilla para instalar software de seguridad en los equipos o asesorar a los corresponsales en apuros?”, nos indica Marta Peirano en el citado libro. Es un problema de raíz. Los periodistas tenemos que interesarnos por nosotros mismos porque en nuestra formación -o puesto de trabajo- normalmente no recibiremos apoyo para descubrir esta perspectiva.

Alguno de los consejos básicos son utilizar Tor para aquellas búsquedas que no deseemos que sean rastreadas, usar un VPN siempre que sea posible, utilizar un servidor de correo electrónico seguro (Proton es una buena opción) y utilizar una alternativa a Whatsapp como Signal. Estas son solo unas pinceladas básicas que, en futuras entradas, trataremos en mayor profundidad.

Para ir más allá, en “El pequeño libro del activista en red” se mencionan muchas herramientas para que nuestras comunicaciones sean lo más seguras posible. Nos enseña, por ejemplo, cómo cifrar nuestros correos electrónicos o nuestros archivos guardados. Desde Fritid os recomendamos la lectura como un punto de partida práctico para lograr comunicaciones más seguras.

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